viernes, 25 de diciembre de 2015

Navidad

El cielo todavía estaba oscuro, pero en pocas horas amanecería. Permanecí acurrucada entre sus brazos, sintiéndome mejor. Las imágenes de esta mismo noche se seguían sucediendo en mi cabeza y una feliz sonrisa se dibujó en mis labios. Dirigí mi mirada hacia él y acaricié sus cabellos mientras dormía.
-Feliz Navidad...
Susurré segundos antes de besarlo con suavidad y fundir nuestros cuerpos en un cálido abrazo.

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