lunes, 14 de diciembre de 2015

A tan solo diez días de Nochebuena

La Navidad parece su época favorita, porque cuando las calles se iluminan, en sus labios se dibuja una sonrisa. Y aunque ya es todo un hombre, a veces veo al niño que fue.
Mi corazón se derrite, mientras compramos los adornos para la casa. Me acerco a él, tomo su mano y sus ojos encuentran los míos.
-Eres adorable.
Solté, y de repente me sentí muy tonta, pero en ese momento no me importaba. Porque ahí estaba de nuevo sonrisa. 
-No más de lo que tú lo eres.
Y sin darme tiempo a contestar, fundió sus labios con los míos y me perdí. 
Me perdí en la calidez de su abrazo.

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