domingo, 13 de diciembre de 2015

Como el mar...


Marina era cambiante, como el mar.
Salvaje y brava. A veces fría, de ese frío que a veces quema y la hace ardiente, pero muy, muy profunda.
Su calma era arrolladora, sobretodo cuando se pasaba las tardes en silencio, contemplando el rugir de las olas.
Porque cuanto más callaba, más arremolinados estaban sus sentimientos.
Marina era única e impredecible.
Marina era como el mar.

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